Cachos de carne biónica

Cachos de carne biónica

Palpitante

Entre lo orgánico y lo manufacturado. Entre la grasa y el plástico. Lo orgánico y lo sintético.

La carne hecha máquina, la máquina hecha carne.

Querer ser un pedazo, pelo y piel. Dientes y latidos.

Cuerpo sin huesos.

Respirar sin vaho o,

 ser solo vapor.

Fragmentos de cuerpo por el suelo, prótesis sobre peanas, mechones de pelo de nylon adheridos en superficies, torsos mecánicos que respiran anclados a las paredes, y tiras de piel de silicona y látex esparcidos por el suelo. El cuerpo mecánico y la carne inorgánica ocupan hoy los espacios del arte.

Querer ser un pedazo, pelo y piel. Dientes y latidos.

Eevi Rutanen

Si tuviera que describir de qué manera se representan los cuerpos en el presente, esta sería una de las formas en las que me detendría. No sin antes mencionar la progresiva (y acelerada) desintegración del cuerpo y el desprendimiento de su carne, en búsqueda de una corporalidad virtual. Y supongo que son esos trozos de carne desprendidos los que quedan desparramados por todas partes. Las salas están llenas de pedazos de cuerpos sintéticos que reproducen la materialidad de la carne.

Hannah Levi

Supongo que son esos trozos de carne desprendidos los que quedan desparramados por todas partes.

Son muchos los artistas que se sienten fascinados por las cualidades matéricas de los nuevos materiales, capaces de recrear las calidades de las carnes, su color, sus texturas, su vibración.

Marie Munk

Las siliconas y los plásticos recrean la exterioridad del cuerpo. Y en su interior los dispositivos mecánicos y electrónicos recrean funciones vitales. Cuerpos que laten sin corazón o respiran sin pulmones. Carne que mima funciones vitales estériles, funciones sin ningún objetivo, que accionan solo en su forma externa.

Parecen los fragmentos de un cuerpo biónico desmontado.

“En la retórica del cuerpo, un fragmento puede designar la totalidad orgánica, o adquirir tal vez una sorprendente autonomía que le permitirá funcionar artísticamente a varios niveles que oscilan entre el ente animado y la «naturaleza muerta».”(1)

Estos fragmentos aluden a las cualidades del cuerpo, pero permanecen abstractos, como un muestrario de materiales o piezas sin ensamblar. Deshumanizadas, como productos, o incluso como deshechos, parecen ensayos para la creación de nuevos cuerpos. Parecen los fragmentos de un cuerpo biónico desmontado.

Geumhyung Jeong

Ser casi eternos es una hipótesis no del todo imposible.

El cuerpo se ha representado de muchas maneras según los conceptos que imperaban en cada época. A través del arte se podía capturar lo bello y hacerlo eterno. Y durante mucho tiempo este fue uno de los objetos de la pintura y la escultura. Posteriormente, sin llegar a abandonar la representación de lo bello, se fueron introduciendo conceptos relacionados con la temporalidad y lo mundano. Más tarde se trataría de expresar las emociones y después aprovechar al máximo la expresividad de la materia pictórica o escultórica. A partir del siglo XX, debido a la aparición del lenguaje cinematográfico y de la visión de los cuerpos mutilados en las guerras mundiales, se comienza a mostrar el cuerpo fragmentado, y su representación deja de ser una excusa y se convierte en objeto del arte en si mismo, utilizándose como soporte e incluso como herramienta (al hacer uso de sus propias secreciones como materia artística). Ahora que la innovación tecnológica y la productividad caracterizan y dominan nuestro entorno, nuestro comportamiento y nuestros cuerpos parece que ser casi eternos es una hipótesis no del todo imposible.

Marie Munk

La carne se vuelve ser.

Los pedazos que ahora vemos en ocasiones nos remiten a una trágica escena de un episodio de desprendimiento de la carne su cuerpo, igual que los restos que quedan en un escenario bélico o tras una catástrofe natural, como hace en su obra la artista Natalia Janula. Otras veces artistas como Marie Munk nos traslada a un futuro inminente e inquietante donde la carne se vuelve ser, quizá como pudiera ocurrir en aquel laboratorio de Maastricht donde investigan el cultivo de materia cárnica sintética.

La primera hamburguesa sintètica. Mosa Meat.

Y en ocasiones las artistas casi científicas, como Geumhyung Jeong, Hannah Levy o Eevi Rutanen, nos llevan a un imaginado laboratorio de Frankenstein de tecnología biónica llenos de ensayos para el cuerpo ciborg.

Natalia Janula

“Las máquinas de este fin de siglo, han convertido en algo ambiguo la diferencia entre lo natural y lo artificial, entre el cuerpo y la mente, entre el desarrollo personal y el planeado desde el exterior y otras muchas distinciones que solían aplicarse a los organismos y a las máquinas. Las nuestras (las máquinas) están inquietamente vivas y, nosotros, aterradoramente inertes.”(2)

Las máquinas son seres dotados con el don de la perdurabilidad y la resistencia, y poco a poco van remplazándonos, ya que la caducidad de nuestro cuerpo es una de nuestras mayores debilidades. Envidiamos la infinitud de las máquinas y anhelamos su eternidad. Las representaciones del cuerpo, hoy, se convierten en ensayos para ser eternos.

La carne hecha máquina, la máquina hecha carne.

Referencias:
(1) RAMÍREZ, J. A. Corpus solus. Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo.
(2) HARAWAY, D. Manifiesto Cyborg.

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